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Crucina Madrid, un sitio donde comer crudo no te dejará frío.

Crucina es un restaurante crudivegano en la calle Divino Pastor, 30, en el barrio de Malasaña en Madrid. La cocina crudivegana no utiliza ninguna proteína animal, ni tampoco lácteos, azúcar o gluten. La materia prima es ecológica y de temporada exclusivamente, y la temperatura de cocción de los alimentos nunca sobrepasa los 40ºC. La idea es conservar el mayor número posible de nutrientes y propiedades de los alimentos, y así poder disfrutar de comida viva

Comenzamos con un licuado de dos manzanas y un limón entero, que ellos llaman elixir. Con el primer trago me sentí mucho más sana que cuando había entrado al sitio. Refrescante, suave, con el puntito justo de acidez y una textura en la boca super agradable, en una palabra aluciné. Estaba delicioso delicioso delicioso.

Bien, nos dejamos aconsejar por el dueño, Yorgos Ioannidis. Por cierto, el servicio un diez, atento, muy agradable, te escucha y te recomienda sin agobiar, y pedimos la tabla de Kesos sin lácteos. ¿Cómo puede ser? Pues la verdad, me lo explicó, y llegué a captar que usan probióticos para hacerlos, pero después de haberlos probado prefiero pensar que simplemente es magia. Que explosión de sabor, que textura, untuosa pero ligera. La tabla se compone de 4 variedades y se sirve con un pan crudivegano. Este es otro de sus productos estrella, y utilizan una receta de un chef californiano que leva años con este tema. Su pan de ajo sin harina y sin cocción merece la visita.

Lo siguiente que llegó a la mesa fueron unos rollitos de calabacines rellenos al estilo de Salónika con Keso de tomate y albahaca con unos brotes por encima, muy ricos, hubiera podido comer 15 o 20 yo sola, y por último una moussaka, con con  falsa bechamel. Es super sabrosa, y tiene una textura muy interesantes gracias a los frutos secos, si me dicen que lleva cordero, me lo creo.

Para terminar probamos el tiramisú. Con cacao ecológico crudo de perú, frutos secos que ellos rehidratan en agua durante una noche para que se reactiven, dátiles, aguacate…enfin, tú te lo comes sintiendo muchas cosas en el paladar y en el cerebro, y disfrutándo como un niño.

En conclusión, ya veis que me ha encantado, hacía tiempo que no disfrutaba tanto comiendo en un restaurante, donde todo me ha sorprendido para bien, se nota el cariño con el que están hechas las cosas, y encima te puedes quitar de prejuicios y descubrir que hay vida más allá del carpaccio de ternera y el pollo ecológico como comida moderna y alternativa.

Puedo decir que ahora soy un poquito más crudivegana.

Calle Divino Pastor, 30, 28004 Madrid.

http://www.crucina.com/

Precio entre 15 -30 €

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La Dieta Manhattan.

Corre corre

Recientemente se ha presentado el Estados Unidos un libro que ha provocado un terremoto mediático, “La Dieta Manhattan“, escrito por Eileen Daspin en el que analiza porqué las mujeres que viven en Manhattan parecen llevar una vida “fabulosa”, no privarse de hamburguesas y snacks y estar más delgadas que el resto de mujeres de todo Estados Unidos.

¿A qué se debe esto? La autora hizo un estudio sobre los hábitos de 25 mujeres de Manhattan a lo largo de 28 días, y cuenta en el libro las conclusiones a las que ha llegado. Dichas conclusiones por lo visto no son más que un montón de obviedades como controlar las porciones, y hacer ejercicio. Esto parece no ser tan obvio para el resto de mujeres de Estados Unidos que están de hecho más gordas estadísticamente que las que viven en la Gran Manzana.

De nuevo tenemos un libro sobre dietas, nada científico, nada aclaratorio, que está haciendo furor entre un público igualmente deseoso de adelgazar como de llevar una vida de glamour y cupcakes.

Esto me lleva a reflexionar sobre la mujer trabajadora, moderna, independiente, activa, que acude a fiestas y saraos y por supuesto es deportista y luce tipazo. ¿Es compatible todo esto? Yo digo, desde mi perspectiva de mujer independiente, trabajadora, moderna y todo lo demás, que ¡¡Es un infierno!!

La presión mediática no sólo te exige estar a la altura a nivel laboral y social, sino que además es imprescindible ser muy sana, comer productos orgánicos, light, antioxidantes, 3 piezas de fruta al día, 2 de hortalizas, hacer tu propio pan y casi pescar tu propio pescado. Al final lo que acaba por suceder es que tu nevera parece un anuncio de productos light, andas pegada a la bolsa del gimnasio por si entre curso y trabajo encuentras media hora para sudar la camiseta, y luego encima quedas con los amigos y con dos cañas y un pincho de tortilla has tirado por la borda tres días de esfuerzos. Por no hablar de si es día de Gin Tonics, que según te lo estás tomando estás intentando vislumbrar el verdadero significado de lo de las calorías vacías del alcohol, que ya intuyes que no es que no engorden por estar vacias.

Libros de adelgazamiento

La mujer moderna está muy presionada. Desde hace treinta años acá ha asumido nuevas responsabilidades, nuevas y muchas, y la mayor parte de nosotras está encantada con ellas. La cosa es que lo queremos hacer todo muy bien, y los parámetros por los que nos regimos son los anuncios de moda, cereales adelgazantes, familias perfectas y altos ejecutivos a los que deberíamos imitar laboralmente.

Creo que estaría bien tomar las cosas con medida y no dejarnos engañar por esa meta de perfección, que la mayor parte de las veces nosotras mismas nos imponemos. No hay dietas milagro, como no hay vidas perfectas. Creo que hay que aspirar a estar sano y feliz, y en la mesura está la clave. Pero eso creo que esto en realidad ya lo sabemos en España, así que os recomiendo que NO os compréis el libro, sólo usad vuestro sentido común, y si no lo encontráis, recordad qué diría vuestra madre.

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